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Clase Media y Progreso

Jaime Daremblum

Latinoamérica y el Caribe (LAC) finalmente se transformó en una región de clase media. Atrás quedó una compleja historia de frustraciones y desperdicio de oportunidades. Según un reciente estudio del Banco Mundial, un crecimiento de la mitad en la clase media, en la última década, llevó a que ahora 3 de cada 10 habitantes del área escalaron a ese nivel. Esta cifra supera por primera vez la correspondiente a quienes viven en la pobreza (28,8% en 2012, señala la Cepal). Conforme destaca el citado informe del Banco Mundial La movilidad económica y el crecimiento de la clase media en América Latina, más de 50 millones de personas se han sumado a la clase media en LAC en la última década. Niveles sostenidos de crecimiento económico, generación de empleos y políticas macroeconómicas responsables han controlado las tasas de inflación, a la vez que políticas inclusivas en educación y salud han incrementado el capital humano.

Brasil registra la tasa de crecimiento de la clase media más fuerte, aunque se teme que ese ritmo tenderá a decrecer en el futuro cercano. Sin embargo, hay otras naciones con logros importantes. Colombia, por ejemplo, ha logrado un aumento de la clase media similar al brasileño, mayor del 40 por ciento, pero lo ha hecho con bases más amplias y sostenibles. También Perú ha escalado niveles muy significativos y México la incrementó en una sexta parte desde principios del siglo.

Por su parte, hace dos semanas la Comisión Económica de las Naciones Unidas para América Latina y el Caribe (Cepal) informó de que la pobreza en la región ha seguido disminuyendo y, como señalamos antes, estimó que este año será de 28,8% en total. Así, los niveles porcentuales de pobreza en LAC han descendido más de una tercera parte durante la última década, desde un 43,9% en el año 2002.

Casi 60 millones de latinoamericanos han salido de la pobreza en el periodo 2002-2012, lo cual equivale a dos veces la población de Perú o 1,5 veces la de Argentina. Y no solo es importante el acumulado, sino también que la tendencia a la disminución sigue: entre 2011 y 2012 un millón de personas dejaron las filas de la pobreza en LAC.

La desigualdad también se ha reducido significativamente en la región, afirma la Cepal en su Panorama social de América Latina 2012. Quince de 17 países pudieron disminuir la desigualdad en el ingreso, medida con el índice de Gini. Nueve de esos países; es decir, más de la mitad del total, consiguieron que esa baja superara el 1% en promedio anual entre 2002 y 2012. De este modo, aunque la desigualdad en el ingreso aún se ubica en niveles muy altos y continúa siendo uno de los principales retos de Latinoamérica, aquí también se ha logrado un notable avance.

Costa Rica, la excepción. Desafortunadamente, Costa Rica es la excepción en ambas tendencias positivas para LAC, porque no ha logrado disminuir la pobreza en tanto empeoró la desigualdad en el ingreso. En efecto, en 2002 la quinta parte de nuestra población vivía en condiciones de pobreza y en 2012 se registró básicamente el mismo nivel. Fue el único país entre 18 de Latinoamérica y el Caribe medidos por Cepal que no logró disminuir su tasa de pobreza en ese periodo.

Respecto a la desigualdad en el ingreso, el desempeño nacional es aún peor. Entre 17 países de LAC medidos por Cepal, incluyendo Centroamérica, solo dos tenían una distribución más desigual del ingreso en 2012 que en el año 2002: Costa Rica y República Dominicana. La comparación del ingreso por deciles entre Costa Rica y El Salvador revela con claridad el deterioro que hemos sufrido. Hoy, los deciles 1 a 4 (los de menores ingresos) de la población salvadoreña tiene un porcentaje más alto del ingreso total que el obtenido por los deciles 1 a 4 de la población costarricense. Y el 10% más rico de El Salvador capta un porcentaje del ingreso menor al que recibe el 10% más rico de Costa Rica.

Resulta igualmente evidente la falta de avance o retroceso de nuestro país en la reducción de pobreza y en la disminución de la desigualdad, respectivamente, y el avance en ambos ámbitos de Latinoamérica y el Caribe en su conjunto. La preocupación de los expertos respecto a la región se centra en que parte de su indudable progreso se ha debido a condiciones relativamente favorables en la última década. Sin embargo, la complicada situación en Europa y la relativa desaceleración en China, junto con la lenta recuperación norteamericana, plantean condiciones menos positivas en la economía mundial durante los próximos años.

En ese contexto, los países de LAC, incluyendo Costa Rica, dependerán más de sus propios esfuerzos para reducir la pobreza y disminuir la desigualdad. En particular, los estudios señalan que es necesario estimular porcentajes más altos de la población para que complete la educación secundaria, mejorar la focalización de los recursos destinados a los pobres y profundizar los mercados laborales. Esto permitiría que capas crecientes de la población puedan mejorar sus ingresos y se continúe fortaleciendo la clase media, a la vez que se expandan los mercados internos y el crecimiento económico para continuar impulsando el progreso latinoamericano.

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